CASTRACIÓN QUÍMICA

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En la actualidad ha salido a la luz un tema que, hasta ahora, nunca se había abordado con tanto detenimiento: la castración química.

En Chile, un procesado por abusos deshonestos en contra de menores está solicitando que se le aplique este método para reprimir sus impulsos sexuales, asegurando que esa es la manera más efectiva de impedir que vuelva a cometer estos actos fuera de cárcel.

La experiencia en los países que han aplicado este sistema y lo han incorporado en su legislación arroja resultados alentadores: la gran mayoría de los inculpados que se han sometido voluntariamente a esta intervención disminuyeron notoriamente o erradicaron por completo su libido.

La justicia francesa, experimentó, a partir del 2005, la castración química en 48 delincuentes sexuales que de manera voluntaria han aceptado someterse a ese tratamiento durante 24 meses.

En Alemania, la castración química voluntaria se practicaba desde el año 1969 y en Suecia desde 1993.

En Francia se pone ahora en práctica por primera vez esta medida,a propuesta del ministro de Justicia, Dominique Perben.

Como en la mayoría de los países europeos, el número de delitos sexuales en Francia se ha incrementado de manera alarmante en los últimos años.

Los condenados en Francia por este delito, representaban el 5% del total de delitos, desde hace tres lustros. Actualmente se sitúa en torno al 22%, de los que un tercio se perpetraron por violaciones a menores

Para el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, la solución para evitar la violación de niños es la castración química de quienes hayan cometido este crimen. Después de reunirse con Mustafa Kocakurt, el padre de un niño menor de cinco años violado recientemente  por un pedófilo reincidente que acababa de salir de la cárcel. Sarkozy afirmó también que “se pondrá todo en marcha para que las leyes anden por el buen camino, es decir, el de las leyes más severas”.

Francia se vio sacudida  por la violación del pequeño Enis Kocakurt, quien fue secuestrado y atacado sexualmente por un hombre que hacía menos de dos meses que había dejado la cárcel, donde cumplió 18 años por violación de menores

Algunos analistas coincidieron con los miembros de las fuerzas de seguridad en que la solución propuesta por Sarkozy no ataca el problema. Más bien, han dicho varios jueces y magistrados, la causa de hechos como el de este niño  hay que buscarla en la falta de coordinación y de fondos de los sistemas judicial y penitenciario en Francia, y en la escasez de recursos que sufren los médicos de las cárceles.

El mandatario francés, sin embargo, se mantuvo fiel a su postura muchas veces repetida de que la solución al crimen es endurecer las condenas. En esta ocasión, propuso la construcción de un hospital que funcione también como prisión para los pedófilos.

Si uno de estos criminales ha cumplido su sentencia pero los médicos no consideran que esté listo para reinsertarse en la sociedad, se le transferirá a este centro. Y ahí se quedará hasta que los doctores opinen que puede salir.

La castración es un tema que ha estado presente desde tiempos inmemoriales.

En la película “El último emperador”, por ejemplo, se muestra cuando los monjes son expulsados de la Ciudad Sagrada y el tesoro más preciado que se llevan son los frascos que guardan los restos de sus miembros cercenados.

Era frecuentemente utilizada en países de Europa, Medio Oriente y África,para simbolizar el poderío militar o la influencia de la religión en culturas que ofrecían los miembros cortados a los dioses.

A su vez, en las culturas donde es posible tener varias esposas y concubinas,a los guardianes se les castraba,con la finalidad de que no pudieran tener relaciones con las mujeres que cuidaban. Son los llamados “eunucos” (que la tradición en el habla chilena dejó en “nucos”).

También, hasta hace un par de siglos,eran conocidos los casos en que se cortaba el miembro a los pequeños de voz virtuosa, lo que aseguraba que el niño mantuviera de por vida un tono agudo que era exhibido en el coro de las capillas de Europa. La película “Farinelli, il castrato” da a conocer la historia de uno de esos muchachos.

El libro “Los cachorros”, del peruano Mario Vargas Llosa, tiene como temática a un muchacho al cual una jauría de perros lo ataca y lo deja sin sus órganos genitales, lo que le marcará para toda la vida.

Más allá del atentado moral que significa para una persona perder sus órganos genitales, están las consecuencias físicas.Extirpar los testículos –y en muchos casos también el pene generaba grandes hemorragias que, por lo general, derivaban en la muerte.

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La castración química es un procedimiento mediante el cual se inyecta una hormona a un paciente, para inhabilitar su deseo sexual durante, aproximadamente, seis meses. Esta es la alternativa moderna a la antigua tradición de “capar” a los acusados de violación.

Con el paso del tiempo, la castración se posicionó como una tentadora herramienta para escarmentar a las personas condenadas por abusos sexuales. Sin embargo, el problema de las consecuencias físicas y sicológicas para quienes podían sufrir este castigo siguieron siendo determinantes para no aplicarlo.

Por lo anterior, se han buscado nuevos métodos que aseguren los mismos resultados, pero sin agredir físicamente a la persona. Es así como surge la castración química: un procedimiento mediante el cual se inyecta Depo Provera (hormona femenina) al hombre que tenga tendencia sicopática a cometer abusos sexuales.

La inyección produce, principalmente,tres efectos en la persona: disminuye la intensidad y frecuencia de los pensamientos eróticos (impulsos sexuales), impide la irrigación de sangre al pene -lo cual no permite la erección- e imposibilita la obtención del orgasmo a través de la eyaculación.

Para asegurar su efectividad, la persona debe repetir la dosis cada seis meses. De modo contrario, reaparece el deseo sexual y sus manifestaciones físicas.

La aplicación de las inyecciones de Depo Provera ha sido existosa en países como Francia o Estados Unidos,donde se ha podido disminuir la reincidencia de abusadores sexuales y,además, se ha mejorado la condición de hacinamiento en la que viven los reclusos en las cárceles.

Esta realidad mundial es la que ha motivado a algunos sectores políticos y sociales para incentivar proyectos de ley que aseguren el derecho a un inculpado a someterse a la castración química.

En el 2002, el diputado Maximiano Errázuriz , elaboró un proyecto que, de ser aprobado, garantizaría la aplicación de estas inyecciones: “La persona enferma debe tener la posibilidad de elegir si quiere que se aplique este método, de acuerdo con sus pretensiones de rehabilitación e inserción social después de la condena”.

Actualmente, en Chile no existe regularización sobre la castración química.

Los médicos no están facultados para suministrarla y los condenados no pueden acceder a ella. Por lo mismo,la solicitud formal que ha hecho Rafael Maureira -alias “Zacarach”- no tiene posibilidades legales de ser atendida.

Las estadísticas revelan que ha habido un aumento en las denuncias por abusos sexuales. De estos, muchos son cometidos por personas que ya habían sido juzgadas por delitos similares cometidos con anterioridad.

Surge, entonces, la pregunta que hoy en día se hacen muchas personas: ¿será la castración química el método más efectivo para asegurar la paz social? 

Para a Asociación Española de Profesionales de la Sexología (AEPS) ha alertado sobre la "ineficacia" de la castración química de los pederastas y ha advertido de que "el impulso violento se mantiene pese a la disminución de la testosterona".

Iván Rotella, sexólogo y portavoz de dicha asociación, ha señalado que "la sensación de incapacidad que experimenta un pederasta tras haberle practicado la castración química los vuelve más violentos".

Los especialistas, afirma Rotella, ven "poco seria" la sugerencia del presidente francés Nicolas Sarkozy de castrar químicamente a los pederastas condenados que, tras cumplir su pena en prisión, se evidencie que siguen siendo peligrosos. "La iniciativa es un acto para acallar críticas hacia su política", ha apostillado.

Iván Rotella recuerda que "cada caso es distinto, no se les puede meter a todos en el mismo saco, sino que es un problema que exige un tratamiento individualizado que incluya a psiquiatras, médicos, psicólogos y sexólogos".

Asimismo, Rotella señaló que, "generalmente, ningún pederasta reconoce su problema y mucho menos acude a un especialista para tratarlo; muchas veces ni siquiera salen a la luz porque no delinquen".

He aquí, un problema al que nos enfretamos hoy en día: por un lado la violencia sexual aumenta,y por otro están los derechos de las personas a decidir si quieren ser castrados, ya sea quirúrgica o químicamente; he aquí una diatriba a la que deben de someterme  los legisladores , la organización mundial de la salud, psiquiatras, filosofos etc, es decir, todos los profesionales que deben de ser oidos antes de legislar cualquier medida de este tipo.

 

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