OCIO DEL SIGLO XXI

Hace poco más de un siglo, en 1904, los obreros consiguieron el descanso semanal. Nuestros bisabuelos lograron no trabajar los domingos. centro de ocio A principios del XX todo el mundo se encontró con un magnífico tiempo libre. ¿Saben qué pasó en las grandes ciudades? Que los teatros empezaron a llenarse en esos días. Que las colecciones de libros populares nacieron con grandes tiradas. Por fin las clases menos pudientes podían ir a ver zarzuelas, revistas y comedias a su medida y gusto. Y leer.. aquéllos que sabían hacerlo, pues el índice de analfabetismo por entonces era de 63,8%, a principios de siglo. Sin embargo, nos sorprendería saber el enorme número y calidad de los periódicos en entonces.Volviendo a nuestros días, es evidente que cada vez tenemos más tiempo libre. Cosa que está muy bien.
Sin embargo, la mayoría de todos estos ciudadanos(con cada vez más tiempo libre) ni llenan teatros, ni llenan conciertos, y si lo hacen de alguna exposición muy especial, es porque aprovechan un viajecillo de vacaciones. Y lo que es leer, leen poco, por muchos libros que ocupen sus maravillosos estantes. Lo que quiere decir que el ocio, el nuevo ocio de esta sociedad del bienestar, se cubre con ocupaciones muy alejadas de la cultura. A pesar de la tan cacareada crisis económica, los grandes centros comerciales se ponen de bote en bote en días feriados, incluso en fines de semana comerciales. Para ir a determinados restaurantes hay siempre que reservar. Y, cómo no, ese núcleo especial de entretenimiento en el que estamos convirtiendo nuestras casas, con grandes pantallas que emulan a las de los cines, ordenadores que nos introducen en espacios fantásticos, play-games capaces de atontar al más pintado, etc. Es decir, vivimos en una especie de diversión estomacal más que espiritual, una especie de cultura de la no cultura, un ocio de lo más banal.
Y nos extraña que en las clasificaciones de sistemas educativos europeos los españoles estemos a la cola? ¿Qué formación damos en nuestras escuelas, colegios y universidades que apenas estimulan el deseo de ir a una buena película? ¿Por qué nos extraña que nuestra principal ocupación de ocio sea comer y comprar o comprar y comer?Según las conclusiones del comisario que se ocupa del Informe Pisa, resulta que si España va a la cola es porque los niños españoles depeden mucho de la memoria y son poco imaginativos (je je).Discrepo:Vamos dados si el problema de nuestra educación es que nuestros pequeños ejerciten la memoria. Mantengámoslos así, en urnas de cristal para que no se fatiguen ni agobien los pobres. Seguirán con las videoconsolas per in secula seculorum.
 
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