EL EQUILIBRIO ¿CÓMO HALLARLO? 7ª PARTE

Vamos a continuar con "Las distinciones de la excelencia: Los Metaprogramas"

Bajo la clave adecuada, uno puede decir cualquier cosa, bajo la clave equivocada, nada vale. Acertar con la clave es lo esencial. Hablar en público es uno de los mejores medios para comprender la asombrosa diversidad de las relaciones humanas, se diría que cada individuo escucha en un lenguaje mental diferente.

Hablar bajo la clave adecuada es lo esencial,El camino para ello pasa por los llamados metaprogramas, que son las claves de cómo procesa una persona las informaciones. Los metaprogramas, son los programas internos que usamos para decidir a qué prestamos atención.

Nuestro cerebro procesa la información de manera muy parecida a como la hace un ordenador. Absorbe cantidades fantásticas de datos y los organiza en una configuración inteligible para el ser humano. Ningún ordenador sirve de nada sin un programa que le suministre las estructuras para realizar tareas determinadas.

Los metaprogramas nos proporcionan la base sobre la cual decidimos si algo nos parece interesante o aburrido, un posible beneficio o una posible amenaza. Para comunicar con un ordenador hay que entender como funciona su programa, para comunicarse eficazmente con una persona, uno tiene que entender sus metaprogramas.Por más que las situaciones difieran, hay una estructura permanente en cuanto a la manera en que los individuos entienden las cosas y organizan sus vidas.

El primer metaprograma es el que dicta hacia qué se tiende y qué se rehuye.Todo el comportamiento humano gira alrededor del deseo de obtener placer y el de cuidar el dolor.

Todos tendemos hacia ciertas cosas y rehuimos otras. No todo el mundo reacciona de la misma manera frente a todos los estímulos, aunque para cada cual existe un modo predominante, una tendencia más fuerte hacia un programa o hacia otro.

La estrategia a utilizar depende siempre de la estrategia de la persona con la que estamos tratando

El segundo metaprograma establece si el marco de referencia es externo o interno: consiste en la aprobación, la recompensa o el reconocimiento que nos dan o nos damos cuando algo nos sale bien.

Las muestras externas le dicen a uno, que ha hecho algo bien. Las muestras internas proceden de nuestro fuero interno, esta clase de individuo tiene un marco interno de referencia y si él no está convencido que lo hecho está bien, ninguna muestra externa lo convencerá.

Todos estos metaprogramas están condicionados por el contenido y el estrés. Las preferencias y los patrones o los modelos se van elaborando con el tiempo.

Los líderes poseen un marco interno fuerte. No sería un líder si tuviera que perder el tiempo preguntando la opinión de los demás antes de emprender alguna acción. En los metaprogramas siempre hay un equilibrio ideal y es cuestión de dar con él, el verdadero líder también ha de ser capaz de absorber eficazmente la información del exterior, de lo contrario, no sería un líder, sino un megalomaníaco.

Las personas orientadas externamente no suelen interpelarle a uno para decirle lo que debe hacer y cómo debe hacerlo.

El tercer metaprograma es el que selecciona a favor de sí mismo o a favor de los demás: Algunas personas consideran las interrelaciones humanas atendiendo a lo que pueden sacar de ellas para sí mismos, otros prefieren ver lo que pueden hacer por sí mismos y por los demás.

Muchas personas muy inteligentes se sienten frustradas durante toda su carrera profesional, simplemente porque desempeñan cargos que no utilizan de manera óptima sus cualidades inherentes. Lo que en un determinado contexto puede ser un defecto, en otro contexto distinto se convierte en una cualidad.

Encontrar al hombre adecuado para cada puesto sigue siendo uno de los grandes problemas de todas las empresas. Pero es un problema que podría solucionarse si se supiera cómo procesan la información los candidatos al puesto. Las personas reflejan de una manera coherente y constante, cuáles son los metaprogramas que las mueven, sólo basta observarlas un poco. Se inclinan hacia sus interlocutores con una expresión facial de interés hacia lo que dicen, o permanece reclinado con aire de indiferencia y pasividad .

Todos clasificamos para nosotros mismos en algún momento y a veces es importante hacerlo así. La clave está, en la tendencia predominante y si los modos de clasificación elegidos nos ponen en condiciones de producir los resultados que deseamos.

El cuarto metaprograma de clasificación es el que distingue a los buscadores de acuerdos de los buscadores de diferencias: existen los llamados igualadores y los diferenciadores

Este metaprograma determina, cómo clasifica uno la información que ha de aprender, entender y demás cosas por el estilo.

Algunos reaccionan ante el mundo encontrando igualdades, otros encontrando diferencias, pero todo depende de la percepción de las personas.

A los diferenciadores suele costarle más, entablar relaciones con los demás debido a su tendencia a buscar diferencias. Entre los igualadores se produce un sinergismo estupendo, podemos hablar al mismo tiempo y proponer ideas que nos parecen cada vez mejores, a medida que sintonizamos los unos con los otros, vemos lo que ven los demás, ampliamos sus intuiciones y nos estimulamos mutuamente hasta que interviene el diferenciador, él no ve las cosas cómo la ven los igualadores. Más a pesar de ser una molestia y es una persona valiosa se trata de hacerlo intervenir en el momento apropiado dentro de nuestro proceso de planificación. Cuesta un esfuerzo tremendo y mucha paciencia convertir en igualador a un diferenciador de toda la vida, pero uno puede ayudarle a sacar el mayor partido posible de su propio planteamiento, al tiempo que aprende a ser menos criticón y doctrinario.

El quinto metaprograma se refiere a lo que hace falta para convencer de algo a alguien: La estrategia de la persuasión consta de dos partes; primero se debe establecer qué bloques sensoriales precisa ese alguien a fin de dejarse convencer y segundo es preciso descubrir con qué frecuencia precisa esos estímulos para quedar convencido

Cuando se es jefe de una organización, la relación de confianza es lo más valioso que puede llegar a establecer con sus colaboradores claves. Para establecer esa confianza, hay que prestar atención a las diferentes necesidades de las diferentes personas. Algunos entablan una relación y desean preservarla, les basta saber que tú juegas limpio y te preocupa por ellos para que el vínculo sea duradero, a menos que lo traiciones en algún sentido.

En las relaciones personales surge el mismo proceso y todavía con mayor intensidad. Cuando se ha demostrado amor, vale para siempre. Con otros hay que demostrarlo todos los días. Conviene comprender esos metaprogramas porque dan el plan de acción para convencer a los demás, uno sabe de antemano lo que se necesita para ello y así no causa tanta contrariedad el que exige ser convencido todas las veces, sabiendo que es así y que no va a cambiar su comportamiento.

El sexto metaprograma es el de las necesidades contra las posibilidades: algunos individuos se motivan principalmente por las necesidades y no por lo que ellos mismos desean, a otros les motiva la búsqueda de las posibilidades, lo que deben hacer les motiva menos que lo que desean hacer.

La persona motivada por las necesidades se fija en lo conocido y seguro. La que se motiva por las posibilidades busca lo desconocido y quiere averiguar lo que podría ocurrir, las oportunidades que podrían surgir y los nuevos desafíos.

En cualquier caso, interesa conocer cuales son los metaprogramas propios, de manera que cuando busques un empleo seas capaz de elegir el que mejor se adapte a tu caracter, aunque en cada caso el resultado pretendido sea el mismo, los medios para alcanzarlo han de ser diferentes.

El séptimo metaprograma es el estilo de trabajo del individuo: cada uno de nosotros tiene el suyo. Algunos no son felices si no disfrutan de independencia, necesitan ser los amos de su propio universo otros ni les cuenta trabajar en estrecha colaboración con otras personas.

Otros funcionan mejor integrados en un grupo; su estrategia es de tipo cooperativo y desean compartir la responsabilidad de todo lo que emprenden

Otros tienen estrategia de proximidad, que viene a ser como un término medio entre las otras dos, prefieren trabajar con otras personas, pero asumiendo la responsabilidad exclusiva de lo que hacen. Quieren ser dueños de sí, pero no aisladamente.

Cuando no se consigue que el mensaje llegue a alguien, no es el contenido lo que ha de cambiar, sino la forma, a través de una flexibilidad que nos permita adaptarnos a los metaprogramas de la persona con quien tratamos de comunicarnos.

A menudo la comunicación es más eficaz cuando se combinan varios metaprogramas, ya que los individuos diferentes tienen programas y patrones modelos diferentes.

La diversidad de metaprogramas que uno sea capaz de percibir no tiene otros límites que los dictados por su sensibilidad, su agudeza y su imaginación.

Una de las claves del éxito en cualquier aspecto es la capacidad para realizar nuevas distinciones.

Los metaprogramas proporcionan las herramientas que permiten las distinciones cruciales para decidir cómo tratar con los demás.

Algunos individuos clasifican primordialmente a partir de sus sentimientos, mientras que otros clasifican conforme a pensamientos racionales.

El conocimiento de los metaprogramas facilita aún otra cosa: un modelo de equilibrio.Todos seguimos una estrategia u otra en el uso de los metaprogramas: en algunos quizás nos desviamos ligeramente a un lado u otro, en otros es posible que vayamos dando bandazos entre posturas extremas.

Podemos elegir entre seguir los metaprogramas que nos ayudan y rechazar los que nos estorban, lo mismo que podemos tomar la decisión de situarnos en estados estimulantes. Lo que hace un metaprograma es decirle a nuestro cerebro lo que debe cancelar.

Para cambiar tus metaprogramas, basta con aprender a percibir las cosas que normalmente uno suprime, y ponerse a centrar la atención en ellos.

No cometas el error de confundirte a tí mismo con tu comportamiento, ni el de hacer lo mismo con los demás.

Si eres alguien que tiende a rehuirlo todo, será porque ese es tu patrón de comportamiento. Si no te gusta, puedes cambiarlo. Más aún, no tienes excusa para dejar de hacerlo.

Dispon de ese poder ahora mismo. Sólo es cuestión de averiguar si tienes  motivos suficientes para poner en obra lo que sabe.

                                                                                                                             ranita                                                                                                           

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