ANTIBIÓTICOS Y AUTODEFENSA MICROBIANA

foto noticiaLos antibióticos constituyen ese grupo de compuestos químicos capaces de librar una lucha con los microbios y vencerles, la mayor parte de las veces.Su rendimeinto viene potenciado por su capacidad para acceder al ADN microbiano e infringir unsevero daño a una o ambas cadenas de la hélice Operan como un caballo de Troya, acediendo a enlazarse con el ADN, para después liberar los radicales capaces de cortar las hebras del ADN y desencadenar la apoptosis o muerte celular. Un diseño estratégico de enorme valor para nuestra supervivencia .

La actividad antimicrobiana describe un mecanismo que responde a tres pasos: primeramente haciendo uso de la afinidad química de alguna parte del producto antimicrobiano por alguna zona de la molécula de ADN, se consigue la unión de ambas; a continuación hay que producir radicales reactivos para que inicie el proceso final de reacción con la molécula de ADN con el objetivo puesto en la ruptura de una de las cadenas o de ambas. En función de que los daños infringidos sean o no suficientemente extensos, podemos conseguir haber dado en la diana del ADN del miocrobio lo que impedirá su reproducción y celebraremos tanto los retrasos de carácter celular a que lo hemos obligado como la propia apoptosis, rotulación que corresponde a la muerte celular con la que conseguimos vencer al microbio que no solo nos acechaba, sino que era motivo de nuestro padecimiento.

Uno de los grupos orgánicos susceptibles de seguir escrupulosamente la ruta descrita son los llamados antibióticos enodiínicos. Su aportación deriva de la presencia de un anillo de diez átomos de carbono, con un enlace doble y dos triples, separados por enlaces carbono carbono sencillos. Esto da el nombre, ya que el doble enlace genera un alqueno, con terminación en "eno" y dos triples generan un alquino cada uno, la terminación en "diino", de aquí la denominación de enodiínos. Se descubrió en 1980 que con calor se podía provocar la reacción de ciclación de Bergman, descrita en el año 1972, por la que los dos enlaces triples terminales pasan a enlaces dobles, generando un radical doble de alta reactividad que pasa a benceno cuando oxidan a algún otro compuesto con el que pueden reaccionar. Es decir, los compuestos enodiínos con potenciales oxidantes cuando se produce la reacción de ciclación.

El interés de estos compuestos es que, efectivamente, partes del mismo tienen afinidad por partes de la molécula de ADN por lo que, una vez unido a él las zonas que soportan los radicales, por tanto biológicamente activas, se dispara el mecanismo de ciclación que desencadena el ataque a las hebras de ADN, con el resultado final de su ruptura e inhabilitación para poder proseguir con los mecanismos de reproducción y vitales del microbio portador.

Pero si algo nos advierten de los antibióticos es de la resistencia de las cepas bacterianas a los mismos, con las consiguientes complicaciones para combatir las invasiones microbianas. Se consignan dos mecanismos alternativos provocadores de resistencia. Por una parte los asociados a los procesos de administración al ganado y aves de granja. Por otro la medicación que supone la ingesta de antibióticos de forma descontrolada, tanto la automedicación como el suministro a animales. Al ganado se le suministra como consecuencia de la incidencia en el proceso de crecimiento, aunque en Europa se pretende ir disminuyendo esta práctica progresivamente. Cuando se vierten antibióticos, por alguna causa, se incide en el Medio Ambiente porque se combaten los microbios allá donde estuvieren, indiscriminadamente. Pero como hemos señalado, la actuación del antibiótico sobre las hebras del ADN puede generar una afectación que puede ser objeto de reparación. Si ello tuviera lugar, cabe el desarrollo de alteraciones en su contenido genético que supongan resistencia parcial o total al enfrentarse con las sustancias que, hasta entonces, eran letales. Al darse esta alternativa, se ha propiciado una selección al perpetuarse las bacterias que han desarrollado la alteración genética, que es una cepa bacteriana diferente.

Pero no solamente se producen alteraciones genéticas como consecuencia de la incidencia parcial de un antibiótico. Es posible la mutación natural, derivada de acciones radiativas o químicas. También pueden darse procesos de transferencia de material genético que emplean a virus bacteriófagos como transportadores o transformaciones que acontecen cuando una bacteria engloba material genético procedente de otras bacterias o el paso directo de material genético a través de los denominados conductos de conjugación. El resultado final es la aparición de una actividad de defensa contra el antibiótico al inactivarlo, con lo que se impide su acción contra los microbios.

Recientemente, se ha identificado en la Universidad de Wiscosin un mecanismo nuevo de lucha contra los antibióticos enodiínicos. La novedad es de alcance porque supone una alternativa contraria a la conocida de estos productos: las bacterias desarrollan una proteína que intercepta el antibiótico y bloquea su actividad. Es una cuestión de pura estrategia que supone un autosacrificio. Se trata de que la proteína bloquea la acción del antibiótico, de forma que la proteína queda inactivada con lo que deja de actuar, pero consigue que la molécula enodiínica quede igualmente inactivada. El experimento consistió en introducir un gen responsable de la producción de una proteína, concretamente la CalC, que inactiva el antibiótico enodiínico, en una bacteria de Escherichia Coli. Como consecuencia de ello la producción de la proteína CalC no afectaba a las bacterias recombinantes y sobrevivían a la acción del compuesto que contenía el grupo enodiínico. En resumen, el microorganismo ha puesto en acción un mecanismo de supervivencia frente a los compuestos que lo inactivaban, ya que era capaz de producir tanto los compuestos anti-enodiínicos, como con los antibióticos enodiínicos. La consecuencia es el bloqueo funcional.

Constituye una excelente explicación de la autodefensa de los microorganismos que producen los compuestos enodiínicos, que de esta forma no ven afectada su actividad y, por tanto, este mecanismo explica mejor como sobrevivir a la gran actividad biológica de los compuestos enodiínicos y no se ajusta demasiado a los mecanismos convencionales de desarrollo de resistencia a antibióticos.
                                                                                                                      

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3 respuestas a ANTIBIÓTICOS Y AUTODEFENSA MICROBIANA

  1. ...... dijo:

    La verdad, que una entrada de blog, con este contenido nunca lo había leído, ahora ya no podré decir nunca, aunque casi me quede como al principio de empezar a leer, y eso se debe a mi ignorancia, sobre este tema.Ya que solo se que el antibiótico, sirve para matar virus. PERO SEGURO QUE LEYENDO TEXTO COMO ESTE APRENDERE MUCHO MAS.Un saludo.NANA

  2. rosa dijo:

    HOLA!Casi me matas del susto antibiotiquil, reconozco que soy de esas que nunca se los toman siete días sin perder una toma… y mira que nos dicen que así no hacen efecto, que el organismo se hace resistente a ellos… Pero chico, me han dado pena los microorganismos, estoy segura de que que esta es una entrada con trampa!VIVA EL AUGMENTINE! por lo que pueda pasar.Moitos bicos

  3. Juan dijo:

    Realmene muy interesante…Para leerlo "bien", tuve que consultar al diccionario…La imformacion me es util.Saludos desde Bolivia.

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